En medio del inicio del proceso electoral en Ucayali y tras su reciente sentencia judicial, el candidato Hugo Sosa García volvió a pronunciarse públicamente luego de la muerte de un ciudadano registrada en las afueras del Hospital Regional de Pucallpa. A través de un video difundido en redes sociales, responsabilizó directamente al hospital por el fallecimiento, atribuyéndolo a una presunta falta de camillas, pese a que aún no se ha difundido un informe médico oficial completo sobre lo ocurrido.
El mensaje, emitido en un contexto claramente preelectoral, generó cuestionamientos sobre la oportunidad y el tono de sus declaraciones. Diversos sectores consideran que, si bien es legítimo exigir mejoras en el sistema de salud, utilizar un hecho trágico aún bajo evaluación para posicionar un discurso político resulta inapropiado y éticamente cuestionable. Más aún cuando la investigación técnica no ha concluido.
La controversia vuelve a colocar a Sosa en el centro del debate público, no solo por el contenido de su denuncia, sino por el momento en que decide hacerlo. En tiempos de campaña, el límite entre fiscalización política y aprovechamiento del dolor ciudadano se vuelve más visible, y para un sector de la opinión pública, la salud y el luto no deberían convertirse en herramientas de estrategia electoral.

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