Soy un ser bastante escéptico con cosas de la superstición, las cartas y la fortuna. El término moderno ‘manifestar’ me tiene inquieto por cómo mueve a mis coetáneos.
Ahora que el sátrapa y dictador Nicolás Maduro Moros haya caído tres días después de que Rawayana profetizara estos versos:
“Un feliz año te desea Rawa
Y que, por fin, los hijuepu*** ya se vayan
Un feliz año, amigo, se te extraña (¡au!)”
Si te pica es porque eres tú
Rawayana (2026)
…me resulta, cuanto menos, sospechoso o inspirado por aquel anhelo de los más de ocho millones de venezolanos en diáspora.
Nicolás Maduro y su esposa se encuentran en Nueva York, cosa curiosa porque en mayo de 2022, el propio tirano bananero declaraba en su irrisorio tono regular: “Nos vamos Cilia (Flores) y yo, directo a Nueva York. Me esperan en Nueva York. A mí me gusta mucho Nueva York”
Bueno, ahora Nicolás no podrá disfrutar tanto de Nueva York; pero, siempre es mejor pasarla mal en un lugar que nos agrada a pasarla fatal en un lugar que no nos gusta.
No dejo de pensar en que son hermosas coincidencias de la vida o la Providencia haciendo una justicia aristotélica, me cuesta creer que son manifestaciones escuchadas por el universo.
Ojo, no soy una persona escéptica del todo, soy creyente, creo abiertamente en Dios y no solo soy teísta, soy católico, apostólico y romano.
Ahora, una persona como yo no puede creer en cosas como el destino, es incompatible ser católico y creer en esos azares de fortuna.
Lo que sí, respeto las creencias de todos. Más allá de mi opinión personal, es importante respetar la libertad del otro de vivir adecuadamente. Respetando y haciéndose respetar.
Dicho esto, creo que es buen momento para que los creyentes aumentemos las oraciones al dios que profesen y que los agnósticos y ateos o los energéticos o de la denominación que sea, que empiecen a manifestar la caída completa del régimen.
No se ha acabado la dictadura. Habemus nueva dictadora: Delcy Eloína Rodríguez Gómez.
Esa señora de cincuenta y seis años está al mando de un país aún estructurado por los veinticinco años del chavismo. Esta mujer es la nueva dictadora de Venezuela.
Aún falta mucho para poder instalar a Edmundo junto a Corina en un país gobernable. Este no es el momento.
Junto con mi deseo de que no dejemos de pedirle a quien sea que tengamos por encima de nosotros a nivel espiritual que siga impulsando este cambio, aquí les comparto algunos otros deseos para ustedes en este tiempo.
Primero, deseo que dejemos de decirles a los venezolanos qué y cómo deben sentirse de esta ‘irrupción’ que ‘vulnera’ la ‘soberanía’ de su país.
Amigo, amiga, créeme que lo saben y, después de veinticinco años, les vale tres hectáreas de pepino, si es que logran que el régimen caiga y vuelva la posibilidad de tener un futuro en el llano venezolano.
Segundo, deja de pensar en criticar las acciones de gringolandia con escándalo cuando no te escandalizaste de cómo Rusia saqueaba las minas de oro y cómo china bebía del zumo de dinosaurio llanero a precio de agua sucia.
La mejor frase que escuché en estos días, al respecto, por parte de un venezolano fue: “¿Qué creen que buscaba China y Rusia? ¿la receta de la arepa?”, simplemente fino.
Por último, deseo que dejemos de ver a los migrantes con cara de ¿ya se van? Porque no se irán. En los años han hecho vida, familia, negocios, han hecho de Perú su hogar.
Dejemos de joder a gente que le tocó surgir de cero. Agradezcamos lo bueno de los buenos migrantes y aceptemos que no volveremos a ser el mismo país de antes de 2018.
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