El 10 de diciembre fue la fecha que la alcaldesa de Coronel Portillo, Janet Castagne Vásquez, aseguró como día de entrega de la renovada Plaza de Armas de Pucallpa. Sin embargo, la ciudad amaneció sin inauguración, sin autoridades y con la misma obra inconclusa: cercos, polvo acumulado y un aspecto de abandono que por meses ha generado molestia entre comerciantes, vecinos y transeúntes. La municipalidad, pese al incumplimiento evidente, no emitió ninguna explicación.
La obra, presentada como un hito turístico y un impulso para la reactivación del centro, hoy se ha convertido en símbolo de frustración ciudadana. Habitantes del entorno reiteran que esta es “otra promesa incumplida”, mientras el cronograma municipal vuelve a derrumbarse sin informes técnicos ni responsables que aclaren los constantes retrasos. La falta de transparencia acrecienta la indignación en una población que ya no confía en los anuncios oficiales.
El mantenimiento del cierre prolongado afecta directamente al comercio local, complica la movilidad en la zona y priva a la ciudad de su principal espacio público. La pregunta que hoy circula en Pucallpa es una sola: ¿hasta cuándo la Plaza de Armas seguirá siendo un proyecto inconcluso mientras la autoridad guarda silencio?

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