A seis semanas del cese al fuego entre Israel y Hamás, la situación en Gaza continúa siendo crítica. Aunque la intensidad del conflicto ha bajado, los ataques esporádicos siguen dejando víctimas civiles: más de 350 palestinos han muerto desde el anuncio del alto el fuego. La ayuda humanitaria volvió a ingresar tras meses de bloqueo, pero en cantidades insuficientes. La ONU advierte que miles de familias desplazadas siguen sin alimentos, medicinas ni agua potable, mientras más del 90% de la población permanece hacinada en refugios improvisados.
En el terreno, el ejército israelí mantiene posiciones dentro de la llamada Línea Amarilla, aunque análisis recientes indican que algunas zonas bajo su control exceden lo acordado. A esto se suma la aparición de nuevos grupos armados que desafían el liderazgo de Hamás, complicando aún más el panorama político y de seguridad. El lento avance en la devolución de rehenes y cuerpos mantiene paralizada la siguiente fase del plan de paz, mientras la población gazatí espera reconstrucción, estabilidad y acceso a servicios básicos en medio de una crisis que no cesa.

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