Durante la Segunda Guerra Mundial, un niño judío de 12 años logró sobrevivir oculto durante casi dos años en un bosque para escapar de la persecución nazi tras la ocupación de su pueblo, Buczacz, una ciudad que entonces pertenecía a Polonia y que hoy forma parte de Ucrania. La invasión dejó a su familia marcada por la violencia y la deportación, obligándolo a huir para salvar su vida.
El menor encontró ayuda temporal en algunos campesinos locales, pero finalmente se refugió solo en una guarida improvisada entre los árboles, donde aprendió a sobrevivir enfrentando el hambre, el frío extremo y el constante temor de ser descubierto. Se alimentaba de raíces, frutas silvestres y cualquier resto que pudiera encontrar, mientras se escondía de las patrullas nazis que recorrían la zona.
Tras el fin de la guerra, el niño logró reencontrarse con algunos sobrevivientes y reconstruir su vida. Su testimonio, recogido años después, se convirtió en un valioso relato de memoria histórica que refleja el impacto del Holocausto en la infancia y la capacidad de resistencia frente a uno de los periodos más oscuros del siglo XX.

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